jueves, agosto 02, 2007

Memorias del solo (aparición)

En una afiebrada noche de octubre, con la tristeza en cuarto creciente y el amor en cuarto menguante, conocí a un solo de lo más extravagante: Se bebía la noche de un trago y tomaba el amanecer en pequeñas dosis de olvido. Este solo sabía hermosear de lo lindo, besaba en los umbrales y lloraba en cada esquina. Lo vi en la barra de un bar de insomnio, de esos donde no importa lavar las copas pero siempre hay que barrer las penas cada noche antes de cerrar. En la mesa del fondo un viejo tarareaba un tango y ahogaba los fantasmas de la rondante muerte en un pocillo de café. Al lado de la ventana una dama miraba inquieta hacia la calle mientras apagaba el onceavo cigarrillo de la espera en un atestado cenicero. Más cerca de mi un joven acodado en la mesa, con las manos en la pera, dejaba oír un suspiro detrás de otro, frente a su rostro podía verse una servilleta donde estaban escritos sus anhelos: “Algún día… algún día”.
Mientras todo esto sucedía los ojos del solo se apagaban como faroles en la mañana y lo oía repetir: “No se puede vivir tan mal dormido, realmente no se puede… pero... tampoco se puede dormir tan mal vivido… eso si que no se puede.”

3 Comments:

Blogger Manolo said...

Buena reaparicion, algo recordaba de este texto, ta muy bueno. En una d esas mpiezo a escribir de nuevo tambien. Nos veremos pronto, salud!

10:34 PM  
Blogger Mariana said...

“No se puede vivir tan mal dormido, realmente no se puede… pero... tampoco se puede dormir tan mal vivido… eso si que no se puede.”
¿Esto lo escribió Ud., Perfecto desconocido? Es simplemente hermoso
En la masmédula... Coincido al 100 por 100.

9:41 PM  
Anonymous Anónimo said...

Hola hermanito... aunq muy triste, es hermoso lo q has escrito, espero retomes esa terapia... te quiero mucho mucho

10:13 AM  

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